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martes, 4 de diciembre de 2012

T2E8 → El origen del ser humano y el "Homo antecessor"

¡Buenas! Esta entrada voy a dedicarla a la evolución, al proceso mediante el cual hoy somos como somos.
La evolución se produce por un cambio gradual en la constitución genética de las especies, en este caso, la humana.
Todos hemos oído que el ser humano procede del mono. Esto no es totalmente cierto: no es que vengamos del mono, es que tenemos antepasados comunes. Nuestra cadena evolutiva es la misma hasta cierto punto, pero después se separan.

Comencemos por el principio (paleolítico):

La evolución es un tema sometido a debate, pero la gran mayoría de los paleontólogos aceptan la secuencia de austrapolithecus → homo habilis → homo erectus → homo sapiens → homo sapiens sapiens.
Hay otros homínidos, como el homo ergaster, el picanthropus pekinensis, el homo florensis...
El origen lo encontramos en África, hace unos cuatro millones de años, con una especie de simio que se distinguía en algo del resto: era bípedo, aunque su postura no era totalmente erguida. Hablo del austrapopithecus, del que distinguimos cuatro especies importantes: africanus, afarensis, boisei y robustus. El espécimen más completo que se ha encontrado fue el de una hembra afarensis a la que llamaron Lucy (recibe ese nombre porque, cuando Donald Johanson y Maurice Taieb la descubrieron, sonaba una canción de The Beatles cuyo título contenía ese nombre). Los australopithecus tenían una capacidad craneal de unos 450 cm³, medía 1'20 m y pesaba en torno a 30 kg.

Restos del fósil de Lucy, la australopithecus afarensis.

El australopithecus evolucionó al Homo habilis. Esta especie contaba con mayor capacidad craneal (unos 700 cm³) y mayor estatura y peso (1'40 m y 40 kg). Ellos seguían siendo bípedos, y tenían una postura erguida. Comenzaron a utilizar herramientas de piedra y también cazaban. En 1960 se encontró por primera vez un cráneo de homo habilis, con una antigüedad de unos dos millones de años.
Cráneo de homo habilis

El homo erectus apareció hace un millón y medio de años, aproximadamente. Su capacidad craneal, más o menos 1000 cm³, superaba con mucho a las anteriores especies. Medía 1'70 m y pesaba 56 kg. Ya conocía el fuego.
Cráneo de homo erectus

El homo sapiens (también llamado hombre de cromañón, debido a que los primeros restos se encontraron en una cueva de Francia, que recibe localmente el nombre de Cro-magnon). Apareció en Europa hace unos 40000 años. Con una capacidad craneal cercana a los 1500 cm³, talla de 1'65 m y peso de 65 kg, son nuestros ascendientes directos. Conocían la cerámica y la agricultura, dando paso al neolítico, y realizaron pinturas rupestres.
Durante la evolución no convivía un solo homo en cada momento, sino que convivía con otras especies de homos. Es el caso del homo neardenthalensis y el homo sapiens. Los neardenthales tenían unas características similares a las de nuestros antepasados, pero era más robustos que ellos. Finalmente, los neardenthales desaparecieron, aún no se sabe bien por qué.
Diferencias entre un esqueleto de neardental (izquierda) y otro de un cromañón (derecha).


Uno de los yacimientos arqueológicos más importantes está en Atapuerca, en Burgos. En ella hay varias cuevas, como la Sima del Elefante (donde se han encontrado restos de más de un millón y cuarto de años), o la Sima de los Huesos, en la que se encuentra el mayor hallazgo de fósiles humanos del mundo.
En otra de ellas, la Gran Dolina, se han encontrado los restos europeos más antiguos, bautizados como homo antecessor. Era de estatura media y poseía una capacidad craneal de 1000 cm³. En esos restos se observan  marcas de las dentaduras de otros seres humanos, de lo que se deduce que aquella especie era caníbal: se trata de los primeros indicios de canibalismo de la historia. Recientes investigaciones dejan ver que el homo antecessor tiene parentesco con el homo heardenthalensis, pero no con los homo sapiens.
Cráneo y reconstrucción facial del homo antecessor.





sábado, 24 de noviembre de 2012

T2E3 → La teoría de Oparin-Haldane y el experimento de Miller

¡Buenas! El tema a tratar hoy es la teoría de Oparin, la que explica el origen de la vida desde el punto de vista físico-químico, y es actualmente la más aceptada.
Se denomina ''Teoría de Oparin-Haldane'' por dos científicos, ruso y británico respectivamente, que, sin trabajar conjuntamente, llegaron a conclusiones parecidas, hacia el año 1928. 

Según esta teoría, al inicio del origen de la tierra la temperatura de nuestro planeta era muy superior a la que hay ahora. Su atmósfera también era diferente: había vapor de agua, metano, hidrógeno, dióxido de carbono  y amoniaco. Pero faltaban oxígeno y ozono, por lo que las radiaciones que llegaban del sol eran demasiado fuertes. Otras de las características de esa tierra primitiva eran las constantes erupciones y la gran cantidad de actividad eléctrica producida por los rayos. 
Con todos estos elemento y a través de millones de años, se inició la vida. Los componentes se fueron combinando en el agua (caldo primitivo) hasta formar componentes orgánicos. Así se formarían proteínas, lípidos... hasta formar aminoácidos, lo que daría lugar al ADN, de lo que estamos compuestos todos los seres vivos, que se recubrió de una membrana. La primera célula. Pero entonces, ¿cuándo podemos considerar que se inició la vida? Cuando el ADN de la primera célula se reprodujo. 

Varios años más tarde, un estudiante norteamericano, Stanley Miller, decidió demostrar experimentalmente que la teoría de Oparin-Haldane era cierta.
(1) Colocó en un matraz agua y la puso a hervir. 
(2) Lo conectó con otro recipiente en el que, junto al vapor de agua que llegaba del otro matraz, simuló la atmósfera primigenia, con hidrógeno, metano y amoniaco.
(3) A esa mezcla la sometió a descargas eléctricas, las que, según la teoría, tuvo que haber por acción de los relámpagos.
(4) Después de unos días, analizó el agua y descubrió en ella varios aminoácidos y proteínas sencillas.
La conclusión de este experimento es que la vida en el planeta Tierra pudo originarse de manera espontánea por la asociación de moléculas creadas en estas condiciones, aunque aún hay científicos que se muestra reacios a creer en esta teoría. 



Otro descubrimiento importante realizado en este ámbito estuvo en manos de Juan Oró, quien logró sintetizar la adenina, una de las bases nitrogenadas que aparecen en el ADN.